Actúa bloqueando el proteasoma, un complejo proteico responsable de degradar proteínas dañadas o sobrantes dentro de las células. Al inhibir esta actividad, se produce una acumulación de proteínas tóxicas, lo que provoca estrés celular y activa señales que inducen la apoptosis (muerte celular programada) de las células malignas. Este mecanismo es especialmente efectivo en células tumorales que dependen de un control estricto de proteínas para dividirse y sobrevivir.









