El rituximab actúa uniéndose de forma específica a la proteína CD20, presente en la superficie de los linfocitos B, células que desempeñan un papel clave en los procesos inflamatorios y autoinmunes de la artritis reumatoide.
Al unirse a CD20, el medicamento favorece la reducción selectiva de los linfocitos B, lo que contribuye a:
- Disminuir la inflamación crónica
- Reducir la actividad de la enfermedad
- Limitar el daño progresivo de las articulaciones
- Mejorar los síntomas articulares y la función física
Este mecanismo permite una acción dirigida sobre un componente específico del sistema inmunológico, diferenciándolo de inmunosupresores de acción más amplia.









