Al igual que cualquier tratamiento oncológico, puede provocar efectos secundarios, aunque no todas las pacientes los experimentan. Los más frecuentes incluyen:
- Sofocos y sudoración excesiva.
- Fatiga y sensación de cansancio.
- Dolor de cabeza leve.
- Mareos y náusea ocasionales.
Estos síntomas suelen ser transitorios y tienden a mejorar a medida que el organismo se adapta al tratamiento.







