Imuran actúa inhibiendo la producción y proliferación de linfocitos, células responsables de las respuestas inmunes del cuerpo. Al disminuir esta actividad, el medicamento reduce la inflamación y previene el rechazo de tejidos trasplantados, lo que resulta esencial en pacientes que han recibido trasplantes de médula ósea o de órganos durante o después del tratamiento oncológico.
Además, su acción inmunorreguladora puede mejorar la tolerancia del organismo a la quimioterapia y radioterapia, contribuyendo a un tratamiento más estable y menos agresivo para el sistema inmune.







