La rasagilina actúa bloqueando de forma selectiva la enzima monoaminooxidasa tipo B (MAO-B), responsable de degradar la dopamina en el cerebro. Al inhibir esta enzima, se aumentan y prolongan los niveles de dopamina disponible en las áreas cerebrales afectadas por el párkinson, especialmente en los ganglios basales que controlan el movimiento.
Este incremento en la disponibilidad de dopamina ayuda a:
- Mejorar la rigidez muscular que dificulta los movimientos fluidos
- Reducir el temblor en reposo, especialmente en manos y extremidades
- Disminuir la bradicinesia (lentitud motora), facilitando el inicio y ejecución de movimientos
- Mejorar la marcha y el equilibrio, reduciendo el riesgo de caídas
- Prolongar el efecto de otros medicamentos como la levodopa, cuando se usa en combinación







