En el contexto del Alzheimer, Risperdal puede considerarse cuando el paciente presenta síntomas que forman parte de los trastornos conductuales y psicológicos de la demencia (BPSD), tales como:
- Agitación o irritabilidad intensa
- Conductas agresivas o episodios violentos
- Manifestaciones psicóticas, como alucinaciones o delirios
Estos síntomas pueden interferir con el cuidado diario, generar riesgos para el paciente o su entorno, y causar un deterioro significativo en la dinámica familiar. En estos casos, el especialista puede valorar el uso de Risperdal 1 mg, especialmente cuando las intervenciones no farmacológicas no han sido suficientes.









