Su administración debe realizarse bajo supervisión médica para determinar la dosis adecuada según las necesidades individuales. Se aplica por vía subcutánea, normalmente en el abdomen, el muslo o la parte superior del brazo, y es importante rotar los sitios de inyección para evitar problemas cutáneos como la lipodistrofia.
El almacenamiento correcto también es clave: si se está usando, el dispositivo puede mantenerse a temperatura ambiente, mientras que las unidades de repuesto deben conservarse en refrigeración hasta su uso.


