Se administra mediante un inhalador de polvo seco o inhalador presurizado, dependiendo de la presentación. Es fundamental seguir las indicaciones del médico respecto a la dosis y técnica de inhalación. Un uso incorrecto puede reducir su eficacia, por lo que se recomienda recibir instrucción sobre la forma correcta de usar el dispositivo.
El tratamiento con Spiriva es de uso diario, incluso en días sin síntomas, ya que su acción preventiva ayuda a mantener la estabilidad respiratoria. Los pacientes deben evitar suspenderlo sin supervisión médica.


