Entre los efectos adversos más frecuentes se encuentran la pérdida del cabello (alopecia), las náuseas, los vómitos y la fatiga persistente. Estos síntomas suelen manifestarse durante las primeras semanas de tratamiento y, aunque pueden resultar incómodos, generalmente son controlables con medicamentos de apoyo y cambios en el estilo de vida recomendados por el oncólogo.
También puede presentarse estreñimiento o dolor abdominal leve, por lo que se aconseja mantener una buena hidratación y seguir una dieta rica en fibra bajo supervisión médica.




