La capecitabina es frecuente en el tratamiento del cáncer de mama, especialmente en pacientes posquirúrgicos para eliminar células malignas residuales o en cáncer metastásico. Se utiliza como parte de regímenes de quimioterapia combinada, con el objetivo de prevenir la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de las pacientes.






