Su principal función es activar las defensas naturales del organismo para que reconozcan y eliminen las células cancerígenas. Actúa bloqueando una proteína llamada CTLA-4 (Cytotoxic T-Lymphocyte Antigen 4), la cual normalmente actúa como un freno del sistema inmunitario. Al inhibirla, permite que las células T se mantengan activas y puedan atacar de manera más eficaz las células tumorales.
Yervoy se utiliza principalmente en el tratamiento del melanoma metastásico o avanzado, aunque también ha demostrado eficacia en otros tipos de cáncer como el de pulmón, riñón y colorrectal, especialmente cuando se combina con otros medicamentos inmunoterapéuticos.
Su administración se realiza por vía intravenosa, bajo estricta supervisión médica y dentro de un esquema de tratamiento oncológico personalizado. Gracias a su mecanismo de acción, no solo combate directamente al tumor, sino que entrena al sistema inmunológico para mantener una respuesta duradera, incluso después de finalizar el tratamiento, ofreciendo una opción terapéutica innovadora para pacientes con cáncer avanzado.

