El modo de acción se basa en su capacidad para intercalarse entre las bases del ADN, bloqueando las enzimas necesarias para la replicación celular, en particular la topoisomerasa II.
Este proceso genera rupturas en las cadenas de ADN, lo que impide la división celular y promueve la muerte programada (apoptosis) de las células cancerígenas. Además, la daunorrubicina produce radicales libres que contribuyen a dañar el ADN y las membranas celulares de las células tumorales.


