El principio activo, trimetazidina, actúa directamente sobre el metabolismo del corazón, optimizando el consumo de oxígeno en las células del miocardio. A diferencia de otros fármacos antianginosos, no afecta la frecuencia cardíaca ni la presión arterial, lo que lo convierte en una opción segura para pacientes que requieren un control más estable de los síntomas.
Su mecanismo de acción metabólico mejora la eficiencia energética del corazón, manteniendo un flujo sanguíneo adecuado incluso durante episodios de isquemia. Esto se traduce en una reducción significativa de los episodios de dolor torácico y una mejor tolerancia al esfuerzo físico.



